jueves 12 de julio de 2007

Dejar ir...


La verdad que cuanto nos cuesta dejar ir, cuanto nos cuesta acostumbrarnos a que no todo está bajo nuestro control o dominio! Pienso que parte del miedo que muchas veces experimentan las personas al volar en un avión reside en el hecho de que allá arriba a 33,000 pies de altura nada está bajo tu control y tienes que dejar ir!.

Del mismo modo nos cuesta dejar ir las cosas o situaciones que, aquí en tierra, también escapan de nuestro control. Dejar ir es realmente de personas que tienen no solo una fé descomunal sino también un entendimiento de su posición dentro del plan divino al que pertenecemos.

Las personas nos hemos empecinado en lanzarnos al "dominio del mundo" como me gusta llamarlo. En nuestros hogares nos preocupamos por todo...no aprendemos a delegar. Queremos manejar todo, hasta el país!. Imagínese usted la frustración que debe sentir un individuo que se dedica a decir "si yo fuera el presidente, o si yo fuera el dueño de ese vehículo...", si pero usted no es el dueño ni el responsable entonces para que gastar energías en asignar sus pensamientos a cosas que no estan bajo su control.

Debe ser un poco cómico para Dios cuando nos ve a todos correr de un lado a otro tratando de controlar o hacer su trabajo, mientras El nunca nos ha pedido que lo hagamos y solo necesita que cerremos nuestros ojos y dejemos ir, lo dejemos actuar.

Tengo que admitir que yo peco de eso...soy manilladora por excelencia!(vaya palabrita que no debe estar en ningún diccionario pero le gusta mucho a mi marido así que vamos a usarla), les juro que tengo un listado mental de cosas que le pienso decir a Papa Dios cuando llegue mi momento de regresar al padre, el debe de reirse muchisimo pues siempre ando diciendo por allí "Dios debería hacer reingeniería de procesos en el cielo...repartir las libras entre los humanos para que no haya gordos y flacos, blah, blah, blah". En el fondo talvez todavía no logro aceptar o entender por completo la belleza de dejar ir y dejar actuar.

Sin embargo voy a compartir una anécdota con todos ustedes, hace uno días llegué a un acuerdo con Dios...fue algo como esto:

11 pm, tomando un baño luego de hacer ejercicio.

Yo: Caramba Dios, hay veces que no comprendo, aqui estoy, cansada de hacer ese video de ejercicio y apuesto que mañana la báscula mostrará el mismo peso. Para colmo a eso tengo que sumarle las diez mil oraciones mias que no tienen respuestas, he llegado a pensar que o tu tienes serios problemas y te faltan par de head counts (término que se utiliza donde trabajo para decir que necesitamos personal extra) alla en el cielo para que te den una ayudita.

De repente, pasó algo maravilloso, sentí que mi pedido era estúpido...si muy estúpido. A ver, 11 pm, Dios fajado escuchando oraciones de todo el mundo, y allí estaba yo casi reprochándole que no me contestaba.

Me dio verguenza...y decidí evaluar mis oraciones no contestadas. Claro necesitaría como dos mil publicaciones de Blog para poder postear mis resultados, pero todo se resume en una cosa, logre clasificar mis oraciones en dos grandes categorías.

1. Aquellas en las que le había pedido a Dios actuar, para ello tenía que aprender a dejar ir, confiar, puesto que a quien delegué eso no me va a fallar.

2. Las oraciones donde (y debo admitir que hasta pena me da postear esto aquí) le pedía a Dios solucionar cosas que yo debo solucionar. Si, buena vaga, porque es el único calificativo que me cabe. En que estaba pensando yo cuando le pedí a Dios que me haga bajar de peso? cuando eso es una responsabilidad enteramente mía.

Al final, debo admitir que le he cogido el gustico a dejar ir...si me hubiese enterado de esto antes otro gallo cantaría (pero bueno un mango madura cuando debe de madurar, no un minuto antes ni uno después). Yo lo exhorto a hacer la prueba, comienze por dejar ir y dejar actuar a Dios si las cosas no están bajo su control, que si el mundo se va a acabar, que si el costo de la vida, que si pasara tal o cual cosa en el futuro...sea lo que sea, que no es su responsabilidad o que no esté en sus manos resolver, dejelas ir...abra las palmas de sus manos y diga "Dios a ti te entrego...actúa", deje de pensar en eso y comienze a vivir.

Verá que de repente todo tiene más claridad, el tiempo le rinde más y vivirá una vida mucho más llena de paz.

domingo 8 de julio de 2007

Quién es la persona más importante?


Recuerdo que cuando era todavía una niña mi madre se enfermó de anemia, fue una anemia tan fuerte que el doctor le dijo a mi padre que ella no estaba "apta para la vida". En aquel entonces mi vida giraba en torno a mis tareas, mis muñequitos y mis juguetes preferidos. Sin embargo, todavía recuerdo que le hicieron unas transfuciones de sangre y le pusieron unas injecciones de hierro.

Cuando creces comienzas a ver situaciones de tu pasado con otros ojos y me parece asombroso que de todo no recuerdo que mi madre haya dejado de cocinar o de lavarnos los uniformes (cosa que hacía a mano porque en esa época no había lavadoras y si las había no teníamos...y no es que sea tan vieja ok). Recuerdo que dentro de su gravedad nunca nos "faltó" ni a mi hermana ni a mí, claro con mis ojos de niña talvez no valoré en aquel entonces el verdadero significado de todo.

Y es que mi madre es admirable en eso...cuidando a los otros. Es cómico cuando, siendo yo ya una adulta, la escucho preocuparse cuando me da una gripe o un dolor de cabeza. Hace tan bien su trabajo de mamá que en aquel entonces enfermó pues se dió tanto a nosotros que se olvidó de ella misma (creo que aprendió de la experiencia pues ahora no hay persona más metódica en su cuidado y en tomar sus medicinas).

Esta situación me lleva a observar un detalle que resalta, tanto o más que la esencia misma de un amor de madre que sobrepasa el amor propio. Un detalle que muchas veces pasamos por alto y que puede afectar a todos aquellos que tienen a alguien bajo su cuidado. El detalle de cuidarse a uno mismo muchas veces pareciera pasarnos de largo y darse por hecho.

La verdad es que la mayoría de las veces el día a día unido con el afan de servir y de cuidar hace que nos olvidemos de la persona más importante...nosotros mismos. Regularmente nos escuchamos decir: "no hay tiempo de hacer ejercicio" o "no quiero tomar permiso ya iré luego al médico" o "es que no he tenido tiempo de ir al salón" o "cuando me retire podré por fin ir a pescar". La lista de excusas para no cuidar de nosotros es interminable y la verdad que muchas veces lo encontramos lógico y con el tiempo nos creemos esas excusas a tal punto que las hacemos parte de quienes somos.

El tiempo y el desgaste va tomando su parte y sufrimos no solo deterioros físicos sino también nuestro espíritu se deteriora. Comenzamos a caminar por la vida cansados, con un humor de perros y con la sensación de que no somos importantes.

Porque no comenzar desde hoy a cuidar de nosotros mismos?, de darnos cuenta de la importancia que tenemos, comprender que Dios nos dió este cuerpo para que lo cuidásemos, porque no comenzar a escuchar lo que nuestro cuerpo tiene para decirnos?, porque no comenzamos a comprender que en la medida que cuidamos de nosotros mismos estaremos en mejor condición para cuidar a los demás?

Empieza por sacar un poco de tiempo cada día para dedicártelo a tí, a cosas que te gustan, puede ser una caminata, escuchar música, jugar en tu computadora, llamar a un par de amigos, escribir en un diario, ponerte crema en el rostro, beberte un cafecito calientito a las 5 am, tomar la vitamina esa que siempre se te olvida, ir al salon de belleza...sea lo que sea que te haga feliz y que lo hagas para agradarte y cuidarte será suficiente para comenzar a redescubrirte y a darte la prioridad que te mereces.

Que tengan una linda semana

sábado 7 de julio de 2007

Batallando contra el miedo...


Muchas veces encontramos inspiración donde menos lo esperamos. Es divertido cuando te das cuenta que aprender no se limita a la lectura comprensiva de temas de actualidad, sino que puedes aprender de las situaciones más inusuales que existen.

Según el diccionario de Wikipedia,
El Miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
. Por increible que parezca, el miedo es capaz de someternos y guiarnos, no dudo que en la mayoría de las veces existe algún tipo de miedo que controla nuestras decisiones.

Existe el miedo a lo sobrenatural, el miedo a la muerte, el miedo a la pérdida material, el miedo a lo desconocido, el miedo a la soledad, el miedo a vivir, el miedo a miles de cosas!. Si, pareciera que el miedo está arraigado en nuestro ser y muchas veces nos empuja a vivir de una determinada manera.

La fuente de inspiración para este artículo fue mi esposo (si por fin le tocó a El servirme de inspiración!). Mi esposo es una de las personas que más admiro, tiene muchas cualidades, es un individuo altamente confiable, una persona con una lógica que escapa a los apasionamientos por lo que es un gran consejero, altamente responsable, todólogo por naturaleza pues puede ir de clavar algo en la pared a hablarte de Física nuclear o debatir teorias de existencialismo con una naturalidad pasmante. Miguel tiene sentimientos muy buenos y aunque aun le falta pulir su capacidad de mostrarlos, puedo catalogarlo como uno de los seres humanos más buenos que conozco (si ya se que solo un tipo así podría caer en las garras de una tipa como yo pero bueno...ese no es el tema Sra Nancy Diaz).

A este dechado de virtudes que es mi maridito (si Miguel pienso pagar la Amex y no estoy a punto de asesinarte así que no te preocupes) lo atormenta un solo sentimiento que es el miedo. Si, así mismo como lo oyen, miedo a lanzarse, digamos que es fanático de mantener su status quo razón por la cual tiene cuchumil (nueva palabra en el diccionario de la lengua española) meses tratando de aprender a volar sus helicópteros a control remoto. Se pasa los dias practicando en la computadora con un simulador, le ha comprado unas bolas estabilizadoras y le ha puesto unas patas de araña raras todo en un intento de despegar el aparato sin que sufra un accidente que termine con la vida del aparato.

Pero bueno...en uno de esos momentos mios (Cuando aprenderé a meterme solo en mis cosas) le digo que saque el helicoptero y lo vuele en la grama, como debe ser, que si se estrella, bueno que por lo menos lo intentó. Adivinen que pasó? por primera vez el individuo decide seguir mi consejo (por qué de todos los consejos eligió seguir ese?). El punto es que el miedo lo frenó a último minuto y decidió hacer una última prueba en la sala de la casa...Resultado, digamos que se resume en un gasto de 30 dólares para arreglar el helicóptero y una mano que, en buen dominicano, se fuñó!.

Creo que la gran lección (a parte, evidentemente de que no se debe hacer lo que el hizo) reside en evaluar cuales son nuestros miedos y qué aspectos de nuestras vidas están frenando, cuántas cosas nos estamos perdiendo por vivir subyugados por un sentimiento que carece muchas veces de fundamento y que a la larga nos asegura una vida vacía y carente de experiencias...miles de experiencias.

Puede ser volar el helicóptero, puede ser aprender a conducir, puede ser cursar esa maestría, puede ser casarte, puede ser volver a vivir....sea lo que sea, puede estar frenado por miedo y eso mi amigo solo le está restando a tu vida.

Lánzate ahora y no temas...

viernes 6 de julio de 2007

Ser o No Ser...he ahí el dilema...


Como dice la famosa frase, el dilema radica en ser o no ser...ser alta o ser baja, ser gorda o ser flaca, ser amigable o distante, ser catolica o evangelica, ser...o no ser.

El ser humano pierde un precioso y valioso tiempo en tratar de definir quien es...sin embargo el problema real no es el intento de tratar de definirlo es más bien el deseo desmedido de satisfacer a todos y a todas en nuestro "ser". Tratamos infructuosamente de aglutinar dentro de nuestro ser aquellas cualidades que otros quisieran ver en nosotros y nos olvidamos de que lo que queremos ser debería convertirse en una decisión exclusiva de nosotros mismos.

Cuando alguien me "aconseja" que debería ser "esto o aquello" llevo a cabo un ejercicio mental que me gustaría compartir con ustedes:

1. Identifico la fuente y evaluo su credibilidad.
2. Realizo una instropección (vaya palabra dominguera!) donde me evaluo con ojo crítico...si OJO CRITICO...me escuchó bien? no es que vaya a disculparse a usted mismo. Sea su propio auditor!.
3. Clasifico la sugerencia. En este punto nos encontramos con algo determinante. Aquí es donde clasificamos todo o como un comentario sin sentido o una sugerencia que no le aporta nada que le interese. O lo clasificarás como una modificación a tu ser que debe ser mandatoria.

Quiero hacer incapié en algo importante, muchas veces recibimos consejos bien intencionados que descartamos por terquedad o porque simplemente no tenemos un ojo crítico para con nosotros mismos. En este caso, cabe recalcar que se comete la estupidez más grande luego de manejar un motor en Santo Domingo sin usar casco. Puesto que siempre debemos estar dispuestos de aprender y crecer de las experiencias ajenas (no sea tan bruto amigo que para aprender tenga usted que caerse en el hoyo).

Eso si, se necesita madurez y mucha humildad para poder aceptar las críticas y consejos que van orientados a mejorar nuestro ser sin hacer un berrinche digno de un pre-escolar y pensar que todo el mundo se ha puesto en su contra.

Sin embargo, aprenda a descartar lo que asimila para si mismo y que clasifica como "ser o no ser"...Si decide ser, hágalo porque quiere, porque le beneficia a usted y solo a usted; si decide no ser, hágalo porque entiende que eso representará un avanze...un crecimiento personal.

Como ve, para esto debe ser objetivo y crítico con usted mismo...mientras no pueda alcanzar ese nivel de objetividad, de madurez, de humildad y de criticismo seguirá siendo presa del dilema...y seguirá prenguntandose a sí mismo: Ser o no ser???