sábado 26 de enero de 2008

Nuestra Historia - 1ra. Parte


Recuerdo cuando lo vi por primera vez, vestía pantalones jeans y una camiseta negra de Deaf Leppard, Guns & Roses o alguna banda de Heavy Metal que no recuerdo. Recuerdo haber visto como su cuerpo atlético caminaba rumbo al Laboratorio de Física y me preguntaba si aquel "tipazo" iría a coger clases conmigo. No tenía tiempo de seguirlo porque en pocos minutos la clase de Laboratorio de Física 101 comenzaría y yo había dejado mi regla, así que debía ir primero a la papelería a comprar una.

Mi suerte en aquel entonces era buena...y creo que fácilmente pude haber conseguido la regla pero cuando Dios quiere cruzar a dos seres, obra de la manera más descabellada. El destino deparó entonces que no hubiera reglas (en una papelería universitaria no había reglas...siempre había pero ese día no). Tuve que salir corriendo a la clase, llegué sin regla, no había comenzado aún pero todos estaban sentados. El único lugar vacío era el banquillo al lado de aquel muchacho misterioso y atractivo que había visto unos minutos antes.

Era lindo...pero tenía cara de pocos amigos y de inmediato me aseguré de decirme a mi misma que me caía mal. En la Universidad el laboratorio tenia unas mesas largas con unos taburetes, rodé el mío y me senté a su lado. No hizo el mas leve intento de levantar la cara de lo que estaba haciendo y decir hola así que yo no lo saludaría. Al sentarme me fijé que mi enigmático desconocido estaba dibujando algo en su cuaderno...creo que era como una calavera o algo como medio satánico y en ese mismo instante decidí que el tipo ya me estaba dando más miedo que otra cosa.

Llegó el profesor...si señor, tenía la suerte en contra mía pues ese día necesitábamos regla. No conocía a nadie en la clase y la mayoría aparentaban ser riquitos privones a los que yo no pensaba abordar y el único que no aparentaba pertenecer allí era mi amigo al que había catalogado ya de satánico y al que me negaba a pedir la regla.

Mi orgullo, herencia genética de mi abuelo materno Ramón, primó en aquel instante y me dispuse a dibujar aquellos ejes cartesianos con la parte lateral de mi calculadora científica, aún no sabía como le pondría las medidas pero tenía un plan donde utilizaría los que había dibujado en la clase de matemáticas 101 y calcaría los centímetros. Estaba concentrada en mi tarea cuando sentí que alguien lanzaba una pequeña regla plástica hacia mi, al levantar la mirada vi un par de ojos que me miraban fijamente y repetían una frase que nunca podré olvidar "para eso se inventaron las reglas".

Mi amigo enigmático me hizo sonrojar...claro está el color chocolate de mi piel caribeña no permitió delatar lo que sentía y solo atiné a darle las gracias. La clase transcurrió sin ningún acontecimiento y mi amigo se marchó dejándome la regla que me había prestado. Definitivamente el tipo me caía mal, me salvó el pellejo a costa de mi dignidad y como mi orgullo estaba primero decidí que no volvería a dirigirle la palabra (digo técnicamente nunca le había hablado).

Los meses transcurrieron y descubrí muchas cosas en aquel primer semestre universitario. Había conseguido una beca para estudiar allí y pasé de la Zona Colonial donde la sencillez primaba a un ambiente "plástico" (como le llamábamos en aquellos tiempos), un ambiente frío donde las conversaciones y las "cherchas" giraban en torno a cosas que carecían de sentido en el mundo donde me desenvolvía.

Pero yo no soy de las que se daba por vencida fácilmente y como mis valores estaban bien fundamentados y mis raíces bien arraigadas me vacilé aquel ambiente que trató de aplastarme. Busqué aquellos que, al igual que yo, iban a buscar entre las paredes de la que es hoy en día mi alma mater algo más que conversaciones sobre las vacaciones en Aspen o el nuevo carro que "papi" me había regalado. Eran pocos pero los encontré y fue una sorpresa descubrir que mi enigmático amigo buscaba lo mismo que yo.

Pero nuestro encuentro frugal se quedó allí, plasmado en aquella reglita plástica que tantos exámenes de física y cálculo me hizo aprobar. Frecuentemente lo encontraba en los pasillos o en la biblioteca, principalmente los sábados cuando iba yo a estudiar como loca porque no podía costear aquellos libros de RD$450 y el que si tenía los libros iba a sentarse solo en la tercera planta, lejos de todos. Unas veces nuestras miradas se cruzaban y el hacía un gesto de saludo como el que se le hace a un guachiman.

Terminó aquel semestre y para mi deleite descubrí que nos habían tocado varias clases juntos el semestre siguiente, tenía una relación amor-odio con aquel individuo, era misterioso y tengo que admitir que el hecho de que siempre pareciera querer estar lejos del mundo lo hacía sumamente interesante, comenzé a espiarlo en secreto y descubrí que tenía un par de amigos, lo vi sonreír un par de ocasiones y reír a carcajadas otras tantas y me percaté que cuando lo hacía su rostro parecía tomar el brillo del sol y alocarlo en su mirada, aquel rostro de facciones fuertes se suavizaba, los músculos de sus brazos y muslos parecían relajarse...

Creo que estaba a punto de enamorarme...allí fue cuando descubrí que mi enigmático amigo tenía un nombre...se llamaba Miguel y enseguida supe que "Aquel que es como Dios" estaba a punto de pillar mi corazón desprevenido.

Y yo amigos mios...no quería enamorarme

Continuará...

Quiero dar crédito a Ariel, escritor del blog R.E.L. cuya serie de Historias de La Yin me despertaron la musa y me dieron inspiración para escribir esta serie

8 comments:

Carolin dijo...

Anja con que no querías enamorarte, ¿no será que nos estás engañando? jejejeje

Y es en serio que supiste su nombre en el segundo semestre...

Dicen que del odio nace el amor. Por lo visto no solo tu eras la orgullosa, a él también le toca lo suyo jajajaja

Que continúe la historia!

Saludos Karol.

Karolyn dijo...

bueno tocaya sucede que me habian roto el corazoncito como en 50 mil pedazos antes de eso y me habia declarado en contra de volver a enamorarme. Como no hablaba casi con nadie no fue sino hasta el 2do. semestre que escuche a alguien que lo llamo por su nombre y asi supe como se llamaba.

R.E.L. dijo...

Esto me huele a venganza... me dejaste con la misma intriga que dejaba yo a la gente con lo de la Yin. Gracias por la mención. Recordar es vivir.

Cheluca dijo...

Siempre decimos lo mismo... juro que no volveré a enamorarme, el amor no es para mí... y al final el amor siempre se las arregla para alojarse en nuestro corazón sin pedirle permiso a nadie.
Esperamos por el resto de la historia!!!

Karolyn dijo...

Ariel es que hay que aprender del maestro del suspenso...jajajajajaja. Realmente La Yin fue mi inspiración y estoy de acuerdo que recordar es vivir.

Cheluca: Tienes tanta razón!!! es increíble ver como el ser humano tiene la capacidad de amar siempre aunque queramos cerrarle las puertas a ese sentimiento. Aunque no lo creas es una historia larga porque uno cuando lo cuenta suena corto pero cuando te detienes a escribirlo y le pones las variable alrededor te das cuenta de que la historia fue larga pero creo que terminaré como La de Ariel y La Yin que tenía tres partes. Te adelanto que la parte II está casi lista...jajajaja.

acookworkorange dijo...

Karolyn llevate de cheluca que es la presidenta de ADOMUDACO Asociacion dominicana de mujeres dando aco!.Ella ta aficiaita como una gatica barsina!...........Bueno como quiera estoy intrigao con la historia!..........Vamos desembucha!

Karolyn dijo...

Mattias, casi me ha dado un infarto de la risa...y esa asociación cuando la formaron? yo pude haber sido presidenta con mención honoraria hace unos añitos...jajajajaja.

Para complacerte voy a publicar la parte II, ya está lista y la pensaba publicar mañana pero bueno una se debe a su público.

lian dijo...

amiga busca inspiracion ya kiero leer la continuacion de tu historia va jjee