viernes 18 de abril de 2008

Bendecida con el milagro de la vida...



Hace un poco más de 6 años mi corazón sintió un llamado más antiguo que mi vida misma. Un vacío se apoderó de mis entrañas y comenzé a sentir la necesidad de tener un hijo. Digamos que es algo difícil de explicar, pero si tuviese que hacerlo diría que de repente me fue entregada una cantidad de amor que no puede medirse pero a la vez no me habían entregado al dueño de aquel amor. Por lo que debía yo cargar con esa bella carga sin poder entregarla a su destinatario final.

Sin embargo, buscar ese bebé que nos completara, que nos llevara de ser una pareja a ser una familia no resultó ser tan "fácil" como me lo había imaginado. En Noviembre del año 2001 fui diagnosticada con Síndrome de Ovarios Poliquísticos, un tipo de infertilidad secundaria, y de repente comenzaron los análisis, las pruebas, las visitas al doctor. Lo más difícil de todo era que le preguntaba a Dios constantemente "por qué a mi?" "por qué otras que no quieren un bebé lo tienen o hasta lo abortan y yo que quiero uno no puedo tenerlo?".

Esas preguntas permanecieron y aún permanecen sin respuesta...claro pasé por una etapa en la que inclusive me distancié de Dios. Comenzé a cuestionarle su plan para con nosotros e inclusive a dudar de su misma existencia. Sin embargo, como un buen Padre el se tomó su tiempo...salió en mi búsqueda y me trajo a su rebaño otra vez. Me brindó aliento, su hombro para llorar, su mano para apoyarme...No me ofreció respuestas...solo me pidió Fé.

La Fé...tan bonito que suena hablar de ella pero cuando estas dolido, atravezando por momentos bien difíciles, enfrentando futuro incierto o peor aún hay veces enfrentando la muerte misma; es tan difícil mantener la fé, es tan difícil no cuestionar el plan, no preguntar el por qué, no desafiar lo que se te da. Digamos que la fé es algo que madura con el tiempo y con una batalla constante del día a día. Y no fue sino hasta que tuve que lidiar con la infertilidad y con todas las otras cosas de mi vida que comprendí el verdadero significado de "hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo", comprendí el significado de dejar ir, comprendí mis limitaciones como ser humano y comprendí que lo que para mi parecía imposible para Dios no lo era.

Los días se convirtieron en meses, los meses en años. Pude ver a mis amigas tener a sus hijos, observé como familiares y/o amigos queridos dejaban este mundo y en mi lucha diaria de adquisición de fé había momentos en los que decía "wow mi hijo no conocerá a..." o "vaya cuando mi hijo tenga 5 años el de mi amiga tendrá...". Un buen día me di cuenta que mi perspectiva había cambiado me lamentaba por las personas que no lo conocerían pero era como si de repente yo estuviera segura que el vendría...desafiaba toda lógica porque no sabía como ni cuando...solo que así sería y fue allí donde me llegó una frase un día que decía "La Fé es la creencia de lo que no se vé".

Comprender que había llegado a sentirme siempre amada por Dios, no sentirme sola nunca...aunque físicamente lo estuviese fue un gran paso para mí. Había aprendido que me podían pasar cosas malas, podía enfrentar la muerte de familiares y amigos, podía enfrentar la enfermedad, el dolor, la incertidumbre porque era plenamente consciente de que Dios no nos da una carga que no podamos llevar y que de dicha carga seremos capaces de aprender, con el aprendizaje viene el crecimiento espiritual y este te lleva siempre más cerca de Dios.

Claro...digamos que aún soy una obra de Dios en desarrollo, tengo mis momentos en los que mi fé se tambalea, donde aún cuestiono...donde me desespero. Sin embargo, Dios grande y misericordioso me pedía dejar ir...cerrar los ojos y entregarme a él sin miedos, diciendo "aquí está la sierva del Señor...que se haga en mí acorde a tu palabra" y aunque me hubiese gustado decir que lo hice a plena consciencia...no, solo ocurrió. Un día abrí un post, post en este blog que nunca publiqué, el titulo era "Si va a ser...será" y en el narraba como no dejaba que algo que no ocurría me obstaculizara la vista de las otras bendiciones que había en mi vida.

Pero el día que escribí ese post que nunca publique ya ocurría dentro de mí el milagro de la vida, ya había sido bendecida y aún no lo sabía. Ya dentro de mí había un pequeño corazón latiendo con fuerzas y aferrandose a la vida. Dias después obtuve una prueba de embarazo positiva, dos rayitas que cambiaron mi vida por completo. Las visitas al Dr continúan, continúan los miedos, las expectativas, el cuidado...se que es su obra en acción, sin embargo saber que dentro de mí ocurre el milagro de la vida, que fui tocada por Dios de manera tan personal me hace sentir muy especial y me enseña que Dios pone en nuestros corazones los sueños, las esperanzas y que solo nos pide un poco de Fé para dejarlo realizar su obra en nosotros.

viernes 11 de abril de 2008

Un pequeño milagro


Aquellos que me conocen a fondo saben que trato de ver la vida misma como un pequeño milagro cada día. Para mi cada vez que despierto y abro mis ojos pienso en que Dios me ha dado la oportunidad de ver un nuevo amanecer y trato de vivir ese día con la mejor cara posible...porque al final no se si será el último que me tocará vivir.

Esto hace que trate de siempre verlo todo de manera positiva (cosa que disgusta a algunos), es increible como una manera de ver la vida que aparenta ser tan "negativa" (si porque despertarse diariamente pensando que puede ser el último día de su vida para algunos es una visión pesimista) pueda en una perfecta yuxtaposición (ja...vieron que super palabrita) generar una visión positiva de la vida misma. Trato por esto de ser feliz, con lo poco que es mucho que Dios me ha dado, trato de no herir a los demás ni de herirme a mi misma, trato de ser buena con el mundo, de cuidar de la naturaleza y los animales y de sentir amor por todos los que me rodean. Todo esto porque pienso que...al final podría yo no despertar mañana y entonces de que me hubiese servido un dia vivido en polémicas, maldad y pleito??? de absolutamente nada.

No digo que mi manera de ver la vida sea la correcta, es la que hasta este momento me ha dado resultado y con la que me siento cómoda porque contrario a muchas personas yo no le temo a la muerte. Hace ya unos años que me ha quedado bien claro que somos mucho más que un cuerpo físico que ocupa un lugar en el planeta tierra. Nuestra esencia es espiritual, divina y nunca dejamos de existir. Al final nos dice la biblia que solo al morir alcanzamos la vida eterna.

Es por esto que para mí, cada día que sale el sol es una oportunidad que nos ha dado Dios para demostrar que tan agradecidos estamos de lo que hemos vivido, es una oportunidad más de prepararnos y llenar nuestros corazones de aquello que nos servirá verdaderamente cuando trascendamos al mundo espiritual...llenarnos de amor, de comprensión, de cariño, de fe...de fé en que dejamos el mundo que es nuestra casa de paso para ir a la que será nuestra morada eterna.

Diariamente Dios se encarga de recordarnos el milagro de vivir, el milagro que se da cuando el sol se despierta cada día. Algunas veces nos lo recuerda con una salida de sol, con una llamada de alguien que se preocupa por tí, con un problema del cual sales victorioso, con alguien que te da una bola en un dia de lluvia...El tiene su modo de hacernos ver su obra...pienso que los hombres somos tan tarados que muchas veces pensamos que estas son cosas "cotidianas" cuando en realidad estamos presenciando el poder Divino en acción.

Quiero dejarlos con una bendición Celta que una amiga me enseñó...

Que el dia que el peso
se abata
sobre tus hombros
y tropieces,
baile el barro
para equilibrarte.
Y cuando los ojos
se hielen detrás
de la ventana gris
y de ti se apodere
el espectro de lo perdido,
que una legión de colores,
índigo, rojo, verde
y azul heráldico
despierte en ti
un vergel deleitoso.
Cuando se gaste la lona
de la barca del pensamiento
y una mancha de océano
se forme debajo de ti,
surque las aguas
un largo sendero de luna
por donde volver sano y salvo.
Sea tuyo el alimento de la tierra,
sea tuya la claridad de la luz,
sea tuyo el fluir del océano
sea tuya la protección de los antepasados.
Y así, que un lento viento te envuelva
en estas palabras de amor,
un manto invisible para velar por tu vida.