domingo 25 de mayo de 2008

La Heroina



Su nombre es Heroína o mejor dicho María Heroína. Su padre le puso este nombre porque el admiraba mucho un personaje de un libro que el había leído y que se llamaba "La Heroína Belga" y como en el momento no se acordó de "Belga o Bélgica" bueno pues se le quedó el Heroína y claro está el María viene porque el sacerdote no permitía que se bautizara a nadie en aquella época sin un nombre de "Santo".

Pero las "casualidades" en mi mundo no existen y estoy completamente segura de que el mismísimo Dios quiso que la nombraran así. Un glorioso 21 de Julio (a nadie le importa el año jajajaja) se convirtió Heroína en madre por segunda vez y fue así como su vida y la mia quedaron atadas por siempre.

Lejos de las bromas que le jugamos por su nombre y ahora que cargo un bebé en mi vientre puedo comprender plenamente que mi abuelo nunca se equivocó al nombrarla así.

* Mi madre sobrevivió la era de Trujillo y la Revolución de Abril.

* Tuvo que afrontar la muerte de su padre en un momento donde El, junto a su hermano, eran los únicos que estaban trabajando.

* Mami enfrentó la infertilidad mucho antes que yo. Batalló con ella por unos 10 años en una época donde no habían los tratamientos de hoy en día. Nunca me preguntó "cuando me vas a dar un nieto?", ella, solo ella comprendía la lucha por la que atravezaba.

* En el año 1972, venció por fin la infertilidad y tuvo a mi hermana Julissa, sin embargo tuvo que enfrentar el dolor más grande que puede enfrentar una madre...saber que su hija iba a morir, sus cuidados la hicieron vivir 3 meses sobrepasando las expectativas médicas, aún así tuvo mi madre que decir adiós a destiempo.

* Año y medio después nací yo y casi dos años después mi hermana así que mi madre tuvo que batallar entonces con el deseo de sobreprotegernos para de este modo no cortar nuestras propias alas.

* Mami es nuestro apoyo, ha compartido y disfrutado nuestros triunfos y nos ha consolado en nuestras derrotas. Ha enfrentado enfermedades, muertes, nacimientos, cumpleaños, graduaciones, matrimonios...lo ha vivido y experimentado todo.

Lo que la hace una verdadera heroína es que todo lo enfrenta con valentía, con mucha Fé en Dios y que tal como la llamaba su padre "siempre es una campanita de alelí". Sin importar cuan alta o baja esté la marea, mi madre tiene esa capacidad única de sobreponerse, de sonreir, de no ver la puerta que se cierra sino la ventana que queda abierta.

Es por eso que buscando fotos no pude evitar enamorarme de esta, así ha sido mi madre siempre, pendiente de todo pero dejándote experimentar tus propios retos, dejándote crecer y expandir tus propias alas siempre bajo su mirada atenta, bajo su cuidado. Un cuidado que nutre, que te permite ser y que nunca impide tu vuelo.

Feliz Día de las Madres...

domingo 18 de mayo de 2008

Hablemos de Infertilidad...


Como muchos de ustedes saben fui diagnosticada con Infertilidad Secundaria y Pre-Diabetes unos pocos meses luego de mi matrimonio en el año 2001. Lejos de lo que puede hacer a tu autoestima como mujer este diagnóstico existe un daño más permanente que se mantiene escondido y no es sino hasta mucho tiempo después, cuando crees que has burlado al monstruo, que este daño asoma a la superficie y te hace notar que la infertilidad ha cambiado para siempre tu vida.

Para mi la lucha contra la infertilidad tuvo varias etapas. La primera fue de desconcierto, de miedo, de terror hacia un futuro incierto. La segunda etapa fue de ira y resentimiento hacia Dios, me pregunté a mi misma por innumerables noches qué había hecho yo para merecerme pasar por aquello. La tercera etapa fue de aceptación, esta etapa vino cuando tuve mi encuentro personal con Dios y comprendí que aquello que me ocurría no era "mala suerte" o "que estaba azarada" o "que Dios se la había cogido conmigo".

Sin embargo, lejos de que la etapa de aceptación fuera la última...pasé por una última etapa y era la de "Dejar Ir". Esta no vino sino hasta hace aproximadamente unos 2 años donde otro evento en mi vida me enseñó que hay cosas que deben dejarse y esperar pacientemente el tiempo de Dios. Luego de pasarme años frente al computador, leyendo todos los artículos que pude, todos los tratamientos que pude, yendo a todos los médicos que pude...al punto donde puedo discutir con cualquier profesional de la salud temas de infertilidad a un nivel técnico y poder comprender y debatir el 100% de lo que me dicen, me di cuenta con gran asombro que sin importar cuanto supiera del tema o que procedimiento estaba dispuesta a sorportar al final Dios tenía la pluma con la que escribía la historia de mi vida, mi plan de vida, mi propósito.

Acatar el plan de Dios no es cosa fácil y recuerdo aquella tarde de verano hace dos años cuando un Dr. (cuyo nombre me reservo pero la crema de la crema en infertilidad en este pais) me dijo en su consultorio "Sra. mi recomendación en su caso es un procedimiento conocido como Fertilización In Vitro para poder quedar embarazada", luego de leerme las "ventajas" de dicho procedimiento vino la parte que me hizo forzosamente aprender a dejar ir "El costo es de unos 3 a 7 mil dólares". Claro está que multiplicados por 34 hacían una suma de dinero que ni mi esposo ni yo teníamos.

Recuerdo que me sentí tan desilusionada...ese día dije "Dios que sea tu voluntad, al final yo esto aquí para cumplir tu plan no el mío y si en tu plan no esta que yo conciba entonces aprenderé a vivir con ello". Mi problema médico continuó, así que no espere escuchar una historia milagrosa de que fui curada o algo así. Decidí ir a otro Dr, esto porque ya había escuchado el nombre un par de veces, el seguro médico lo aceptaba y recuerdo que le dije "Dr. estoy aquí porque quiero tener un bebé, este es mi historial médico, solo que no tengo dinero", el Dr me contestó "no se preocupe, haremos lo que mejor podamos con los recursos que tenga".

Salí esperanzada pero la verdad dentro de mi corazón tomé una decisión bien difícil, digamos que me resigné y decidí que había pasado ya mucho tiempo tratando de batallar la voluntad de Dios y que me dedicaría a vivir mi vida. Exactamente eso fue lo que hice, cada día me despertaba y decía "Señor que se haga tu voluntad y no la mía", al principio derramaba lágrimas, luego esto me fue dando mucha serenidad. Eso sí decidí que yo viviría mi vida al máximo, por ejemplo comenzé a jugar volleyball, a salir con mis amigas, a asistir a baby showers y hasta de vez en cuando me animaba y me tomaba un vasito de cerveza o comía Sushi. Aunque parezcan cosas tontas eran cosas que no hacía por temor a "que tal si estoy embarazada"

Recuerdo una amiga muy querida que un día me comentó mientras almorzábamos "Oye sabes que ayer le pregunté a Papa Dios que por qué se estaba tardando tanto contigo" y me sorprendió escucharme decir "Hay que recordar que el tiempo nuestro no es el tiempo de Dios". Hoy cargo en mi vientre el fruto de lo que considero mi milagro personal, llegó cuando cerré mis ojos y me entregué a vivir el Plan de Dios, vino en el ciclo donde no había bebido mis medicamentos de fertilidad porque me iba de viajes y no me iban a poder monitorear, vino cuando no hubo encuentros programados, vino...sencillamente cuando el tiempo fue el correcto.

La infertilidad que me fue diagnósticada hace años fue y será siempre parte de mi vida. Sin embargo el haber tomado la decisión de vivir este proceso y aceptar el plan de Dios me ha hecho más fuerte. Aún hoy hay días en los que me siento "culpable" por disfrutar este milagro, en los que pienso que estoy viviendo un sueño de esos tantos que tuve, o simplemente días en los que tengo miedo de que las cosas no salgan bien. Esos dias son en los que realmente me doy cuenta cuanto puede robarte un diagnóstico, como tu felicidad plena puede arrebatársete aún antes de que te llegue. En esos dias miro al cielo y con alegría digo "Señor que se haga tu voluntad y no la mía". La diferencia es que ahora veo las cosas de mi vida a través de un plan que fue escrito por Dios, un plan que no conozco, que hay veces parece descabellado o sin sentido, pero ahora, matizado todo por mi Fé se que El y solo El sabe el dónde, el cuándo y el por qué de las cosas.

Si algún día te sientes abrumado, presa de la incertidumbre, puedes descanzar seguro sabiendo que Dios está allí, que el escucha nuestras oraciones y siempre responde a ellas. La respuesta puede no venir cuando la pidas, puede no ser lo que esperabas, sin embargo esa respuesta es la idónea aunque todo lo demás parezca indicarte lo contrario. Dice Colosenses Cap. 1 Ver. 16 "Porque todo, absolutamente todo en el cielo y la tierra, visible e invisible...todo comenzó en El y para los propósitos de El".

domingo 11 de mayo de 2008

Cuando comprendí que yo no era Dios...


Teoricamente todos sabemos que no somos Dios...verdad?. Este enunciado parecería algo que hasta un niño de 3 años que conozca el concepto de Dios pudiese contestarte con un rotundo NO.

Sin embargo, algo ocurre entre esa tierna edad de 3 años donde reconocemos nuestra pequeñez y con humildad somos conscientes de nuestras limitaciones y los 14-15 años donde alguien o algo nos dice que somos Dioses invencibles y nosotros llegamos a creerlo.

No es hasta entrada la adultez donde siempre...o casi siempre un evento que no podemos solucionar, algo que no podemos cambiar o algo que no sale "como nosotros queríamos" nos empuja en una espiral que puede tomar tres caminos. El primer camino es el de la ira, ira hacia Dios, hacia el mundo, hacia la gente, hacia nuestros padres, no importa hacia quien el caso es que la ira se apodera de nosotros y nos vuelve amargados. El segundo camino es el de la depresión/tristeza, sentimos que el mundo se ha vuelto en contra de nosotros, que no valemos nada, que luchamos contra algo que se empeña en aplastarnos y nos deprimimos con nuestra vida.

Esta luego el tercer camino, este es el camino que nos lleva de vuelta a los 3 años, en el que comenzamos a reconocer nuestra pequeñez y con humildad volvemos a hacernos conscientes de nuestras limitaciones. Es en este camino donde encontramos a Dios y nos damos cuenta que sin importar lo que hubiesemos creído no éramos Dios.

Cuando por fin nos percatamos de este sencillo pero poderoso detalle ocurre un cambio maravillo en nosotros, comenzamos a ver la vida de una manera diferente y lo más importante es que aprendemos a dejar ir.

Muchas cosas han cambiado desde que comprendí que yo no era Dios.

1. Una carga enorme se comenzó a levantar de mis hombros. No se como explicarlo pero comenzé a comprender que estaba bien si yo no podía solucionar algunas cosas, que podía fallar, que era un ser humano y que muchas cosas se encontraban fuera de mi control.

2. Aprendí a pedir porque cuando yo me creía Dios no le pedía a El ayuda o simplemente fortaleza. Ahora lo hago, digo una oración que me salió un día que dice "Señor dame las herramientas para solucionar esta situación o la fortaleza para afrontar tu decisión".

3. Aprendí a dejar ir...esta fue la enseñanza más difícil de todas y la que aún hoy en día estoy perfeccionando. Aprender a dejar ir es complicado, para alguien como yo que debía tenerlo todo "bajo control" y se pone más complicada la cosa cuando dejar ir significa afrontar un futuro incierto o peor aún un futuro cuyo final no es el que nosotros hubiesemos deseado.

Por último...y creo que una de las lecciones más valiosas fue comprender que el mundo no gira en torno a mí. Que vine con una misión a este mundo material y que podría mañana ser llamada ante el Padre y que este mundo seguirá girando, la gente seguirá viviendo, las cosas que hago se continuarán haciendo y que como dicen en la película Jurassic Park "La vida encuentra su rumbo".

Creo que aprender que no soy "ombligo del mundo" me hizo percatarme de que al creerme Dios, me creía al mismo tiempo inmortal. Cuando pude ver mi parte mortal, comprender a esta vida como una casa de paso y saber que algún día iniciaré un viaje maravilloso a mi morada eterna junto al Padre, fue allí cuando me dí cuenta que me había pasado una gran cantidad de años tratando ser quien no soy...

Lo invito a sentarse y preguntarse a usted mismo "Donde termino yo como ser humano y donde comienza Dios?"

viernes 2 de mayo de 2008

Lecciones de Vida - La Historia de Ronne


Dios nos da lecciones en la vida, algunas lecciones vienen dadas con sucesos y otras vienen a dartela algunas personas. Conocí a Ronne como he conocido a muchos grandes amigos, a través de internet. En el año 2002 compré un libro que se llamaba "Encargándose de su fertilidad", en mi búsqueda de quedar embarazada conocí el foro de dicho libro y allí me uní a numerosos grupos de mujeres que buscaban quedar embarazadas.

A lo largo de los años y según cambiaba la situación de cada una de las mujeres de allí (si lograban quedar embarazadas, o si tenian un pérdida, etc) pues perdías contacto con algunas y ganabas otras compañeras nuevas. Sin embargo, hubo un grupo que nos hemos quedado siendo amigas por internet a lo largo de los años. Hemos compartido juntas perdidas, muertes de hijos, muertes de otros familiares, cambios de trabajo, cambios de situación económica, adopciones, embarazos, divorcios, exitos, fracasos....en fin...usted nómbrelo y nosotras lo hemos vivido juntas. Via correos, compartiendo tarjetas, llamadas telefónicas...amigas verdaderas y donde solo conozco a una de ellas personalmente.

El preámbulo es para decir como conocí a Ronne. Ronne y yo frecuentábamos el foro de infertilidad y llegamos a ser parte por un tiempo del mismo grupo de "mujeres tratando de quedar embarazadas". Pues Ronne quedó embarazada y por esta situación comenzamos a frecuentar grupos diferentes. Unos meses después en un foro de "diarios personales" que tiene el site, me enteré que Ronne había sido diagnosticada con Cancer de Mama. En ese momento comenzé a frecuentar su diario para darle ánimos y un blog que abrió para compartir su historia.

Ronne con 37 años estaba batallando una enfermedad que poco a poco la fue consumiendo hasta que finalmente en Octubre del 2005 falleció en los brazos de su esposo dejando atrás a una niña de 2 años y medio por la cual luchó contra la infertilidad durante años.

Lejos de que la historia le despierte a usted pena...quisiera primero compartir lo que fue mi lección personal de vida...aquella que Ronne me enseñó a lo largo de 3 años. Ella me enseñó que vivir involucra morir, que una cosa es parte de la otra. Antes de mi despertar a Dios temía mucho a la muerte, pensaba en ella y me atormentaba el hecho de tener que enfrentarme a la muerte mía o de un ser querido. Pero Ronne me mostró que no basta con vivir con dignidad sino que también necesitaba aprender a morir.

Cuando el Cáncer de Ronne no respondió a ningún tratamiento y cuando se comenzó a esparcir a su cerebro y provocarle alucinaciones, Ronne aprovechó un momento de lucidez e hizo las cosas que ella entendía debía hacer para no solo morir con dignidad sino para decirle a Dios "si este es tu plan...ven Padre que yo te ayudo a llevarlo a cabo". Ronne se despidió de todos, de su esposo, de su hija y familiares, de sus amigos, tanto los que conocía como a los del foro de internet. Se internó en un Hospicio en California donde los medicamentos la hicieron entrar en un estado de semi-consciencia y se entregó a las manos del Padre, sin resistirse, sin batallar y disfrutando hasta el último momento que se le permitió aquí en la tierra.

Mi mensaje de despedida fue corto, recibí un correo de ella que decía "Nunca pierdas la Fé", esto venía de alguién que pudo haber interpretado que Dios le había fallado y que talvez pudiesemos pensar que no tenía Fé!. En esa corta línea Ronne me enseñó

1. Que tener Fé va mucho más allá del dolor o de la muerte.
2. Que morir es parte de vivir.
3. Que más allá del dolor de la separación física existe un lazo que no se puede romper pues somos seres meramente espirituales.
4. Que llegará un día donde tendremos que decir "Dios aquí estoy..." y simplemente dejarnos ir.
5. Que la muerte no es el fin sino el verdadero comienzo.
6. Que debemos desprendernos de las cosas materiales y que nos atan a este mundo, pues el día que nos toque nuestro viaje...esas cosas se quedan aquí.
7. Que hay que confiar en los que dejamos vivos, la casa, las facturas, el mundo seguirá rodando, los rios seguiran su curso...por eso debemos irnos en paz

No parecen casi tres años desde que la mariposa partió hacia el Padre, hoy me hubiese gustado decirle que por fin estoy embarazada y que nunca perdí la Fé, sin embargo sé que la mariposa sabe todo eso y mucho más.

Aquellos que pasan por momentos difíciles...Nunca pierdan la Fé...porque Dios se encuentra presente en todo...inclusive en la muerte física.