martes 17 de marzo de 2009

Simplemente Mattias...


Digamos que Dios nos pone en el camino muchas veces personas excepcionales, personas que vienen a enseñarte algo y aunque probablemente Mattias me odie por lo que estoy a punto de hacer (escribir uno de mis laaaargos post sobre el) pero bueno el tipo ese que se la aguante como macho y me acabe en su comentario que yo se que eso por ahí viene.

Sucede que conocí a Mattias ...bueno ni siquiera me acuerdo de como lo conocí...a ver a ver...ahhhh si. Una persona (bueno fue Gus...pero de ese ya escribiré otro dia) posteó algo en mi blog, cuando vi su perfil y entré a su blog encontré un link al blog de Mattias como soy aficionada de la cocina me dió por postear algo o enviarle un correo. Bueno el tipo les digo de corazón que trato de librarse de mi y yo para, en buen dominicano, joderlo comenzé a corregirle las recetas (inserten mi clásico muñequito de messenger riéndose aquí). Pobre Matti...no le quedó de otra que hacerse amigo mio.

Por qué es Mattias una persona excepcional? realmente (antes de continuar tengo que decir esto) nunca he conocido a Mattias personalmente. Nuestra amistad es puramente cibernética y aunque no hayamos compartido a nivel personal he podido a través del tiempo reconocer y admirar muchos aspectos de su personalidad. Primero que todo Mattias es una persona que brilla por su sencillez, su gran calidad humana y sus ocurrencias siempre jocosas.

Es muy probable que desconozca el impacto que tiene en la vida de las personas, de como sus ocurrencias le pueden arreglar el día a cualquiera y cuanto disfrutamos sus recetas que siempre estan cargadas de mucha dedicación (este Chef no postea recetas por salir del paso).

Una de las anécdotas que recuerdo con más cariño y, talvez, una de las que estan cargadas de un mayor aprendizaje, fue la vez que mi amigo Mattias y su socio iniciaron de manera inesperada el proceso de reclutamiento de un chofer que necesitaban para el negocio. Asi fue como conocieron a Agustín Méndez y yo aprendí una lección de como vivir la vida con sencillez y estilo.

Pues bien...Agustín Méndez era un chofer de transporte público urbano (alias concho) que, me imagino jarto y aburrio, salió a trabajar un dia cualquiera. Lo que Agustín desconocía era que aquel caluroso día su vida estaba a punto de cambiar. A mi amigo Mattias se le había dañado el carro y su socio lo pasó a recoger...con tan mala fortuna que al momento de salir de la oficina se dieron cuenta que el alternador del carro se había dañado...Mattias y su socio estaban (en buen dominicano) "quedaó" y decidieron montarse en un carro público, experiencia que Mattias no disfrutaba desde hacía 14 años...eligieron, usando las propias palabras de mi amigo, "el mas descojonao que pudieron encontrar". El destino y dos carros dañados se pusieron de acuerdo para juntar a Agustín Méndez con aquel (y esta fue la expresión que utilize en mi chat con Mattias aquel día) "buen par de charlatanes".

Pues bien, al pobresito de Agustín se le montaron este par de dos y luego de la negociación, decidieron arrancar para un supermercado, comprar 4 copas, un descorchador, 10 cajetillas de Marlboro y una caja de vino Chianti. Hicieron una ruta para meterse por los barrios denominados "calientes", mientras disfrutaban (Mattias, su socio y nuestro recién adquirido amigo Agustín) de senda copa de vino. La historia no se queda ahí, pues a medida que avanzaban seguían conchando...montaron a dos domésticas a quienes les gustó tanto el can que no se querían apear (pero las bajaron), un par de universitarias y ahi querían ellos seguir el can y un par de obreros que mas caneros no podían ser. Si señor...fue un día inolvidable para Mattias, su socio, Agustín y claro la truya de pasajeros que se montaron en el Matti Metro aquel caluroso día.

Durante aquella aventura aprendieron que Agustín era un estudiante de contabilidad, fueron a su casa, conocieron a su familia, lo llevaron de paseo a Cori (un restaurante Canadiense en al Gustavo Mejía Ricart que ni yo conozco) a Hard Rock Cafe y a Segafredo. Yo evidentemente no salía de mi asombro y las carcajadas de aquel chat todavía las recuerda mi esposo.

Cuando cuestioné a Mattias sobre su método de reclutamiento de un chofer recuerdo como me contestó "bueno sabemos donde vive, conocemos a su familia y sabemos que puede manejar muy bien en estado de embriaguez y soportar a un par de necios como nosotros". Digamos que a partir de aquella conversación la palabra sencillez adquirió para mi un significado totalmente diferente.

Tengo que admitir que cuando hablo de personas que saben vivir la vida siempre tengo que mencionar a Mattias, secretamente oré mucho por el porque las personas buenas y de gran corazón no aparecen mucho últimamente. Imagínense mi alegría cuando supe que papa Dios había contestado mis oraciones y con otro giro inesperado del destino había unido a dos seres maravillos...Mattias y Eliana (de ella tengo un post pendiente por terminar).

Es por eso que hoy, que mi amigo Mattias está de cumpleaños, quise dedicarme a terminar este post, uno que guardaba como pendiente desde hace ya muchiiiiiisimos meses (imagínense que estaba yo recién embarazada de Francesca y ya la beba cumple 5 meses). Amigo...que tenga usted un muy feliz día, que Dios le siga colmando de dicha y mucha salud, que su espíritu siga siempre así de sencillo, que ese niño que llevas dentro siga siempre latente. Eres un gran ser humano...y me alegro mucho que de el destino te haya puesto en mi camino para enseñarme tantas lecciones de humanismo y humildad.

Un abrazo fuerte...Karolyn & Francesca!

martes 10 de marzo de 2009

Te extraño cariño....



Por primera vez ayer llegué a recoger a mi hija un poco tarde y la encontré dormida ya. Su respirar pausado, su ropita para dormir ya puesta, su carita serena...y sus ojitos cerrados. Se me partió el corazón...de repente me dí cuenta que la había dejado a las siete de la mañana y que se había ido a dormir sin volver a ver a su mami otra vez. En ese momento me cuestioné tantas cosas, me recordaría?, sabrá ella que la amo más que a nada en el mundo aunque tenga que dejarla todo el día?, y ella...aprenderá a quererme tanto como yo a ella?.

Tengo que admitir que me sentí tan culpable. Culpable por tener que trabajar, por privarla de mi presencia, por ese reporte que tenía que "irse ayer", por estar lejos de ella cuando debería estar cerca. Me doy cuenta, por supuesto, que no es mi elección, que las condiciones del mundo moderno exigen en la mayor parte de los casos que las mujeres nos lanzemos al mundo laboral, dejando de un lado nuestra responsabilidad como madres. Responsabilidad que, en la mayoría de los casos, es suplementada por abuelos, maternales, colegios...entre otros.

Mientras me contaban que la nena se había bebido 6 onzas de fórmula en cada toma y que había dormido solo dos veces en el día, yo me encargaba de anotar en mi diario materno, todos aquellos detalles que en algún momento me preguntaría el pediatra, al mismo tiempo comparaba esos datos con los que había leído por internet y trataba de contener las lágrimas al comprobar que de a poco me convertía en más una expectadora que una participadora activa de la vida de mi hija.

Trabajo desde los 16 años, recuerdo que mi padre tuvo que ir a firmar la autorización para que me dejaran trabajar en aquella sala de tareas. Nunca he cuestionado mi decisión de ingresar a la universidad, hacer una carrera y desarrollarme profesionalmente. Me encanta mi trabajo, no solo el ambiente y las personas que allí trabajan, sino también el aporte que hago, desde mi posición, a la empresa para la cual laboro y a la sociedad misma. Estoy orgullosa de mis logros en este aspecto y disfruto ir a desempeñar mi trabajo cada mañana. Sin embargo, cuando te conviertes en madre cambian tantas cosas...y una de ellas es ese esperado regreso a casa cada día.

Disfruto ver a mi hija despierta cuando llego del trabajo. Me gusta ver como se ilumina su carita y sonríe cuando me ve. Verla mover sus piernitas y arquear su espalda para que yo la cargue, sentirla como entierra su rostro en mi cuello como diciendo "mami ya estas aquí". Se me derrite el corazón cuando escucho sus carcajadas con cualquier monería de esas que le hacemos su papá o yo. Es todo un espectáculo ver como trata de decirnos tantas cosas, me imagino que quisiera contarme lo que hizo en el día, sus ojitos lo dicen todo...sus brazitos alrededor de mi cuello y sus manitas agarrando firmemente mi cadena como quien dice "ahora si no te me vas".

Sin embargo, ayer fue diferente...ya estaba durmiendo y sentí que me perdí algo tan importante...peor aún que ella se lo había perdido, que talvez se durmió pensando porque papi y mami no habían llegado. Pero,como explicarle?, como hacerle entender que estaba bien, que aunque no estaban, papi y mami querían estar allí? que aunque doloroso todo lo hacían por el bien de ella?.

Tomé su cuerpecito dormido en mis brazos, aspiré su aroma y la puse contra mi pecho, escuché atenta su respiración pausada, la vi esbozar una sonrisa dormida cuando mi pelo rozó su nariz, como si supiera...como si aún dormida supiera que su mami estaba allí. Me percaté de cuanto había crecido, de lo lindo que le queda ese monito color naranja que le compré para dormir.

Anoche no me pude resistir...tiré al safacón del olvido los consejos, el método de Tracy Hogg, el "sentido común"...todo lo tiré fuera y sin importar si la consentía, si la hechaba a perder o no...la acuné contra mi pecho, la dejé dormir allí aunque me dolieran los brazos, aun sin quitarme la ropa del trabajo. Le susurré al oído cuanto la amo, que mamí trataría de llegar temprano todos los dias, que esperaba que su día haya sido bueno...

Cuando tuve que ponerla en su cuna, pude ver con satisfacción como su manita regordeta se aferraba a mi cadena, como sus brazitos apretaban mi cuello...no me había olvidado después de todo...talvez...algún día ella logre comprender y yo logré aprender a aceptar.

miércoles 4 de marzo de 2009

Mi aprendizaje...


Cuando navegaba el complicado mundo de la pubertad y donde me creía dueña del mundo, viví, como lo hacen muchos adolecentes, una etapa de rebelde sin causa. Miro hacia atrás y puedo ver ahora toda la torpeza e inmadurez de aquella muchacha que pensaba tenía la sarten por el mango. Pienso que la belleza de crecer y madurar es poder sentarse a reflexionar sobre las cosas que en aquella época parecían ser lo más importante del mundo y que hoy, años después, carecen de total importancia.

Vivir consiste en mucho más que experiencias, para mí la vida se vuelve edificante cuando puedes recopilar un cúmulo de aprendizajes que te sirven para crecer espiritualmente. En mis años he aprendido tantas cosas, he cambiado mi pensar tantas veces, me he equivocado, me he caído y me he levantado miles de veces. Todo esto lo he hecho asegurándome de parar para mirar atrás y reflexionar sobre lo que he aprendido.

Con el tiempo he aprendido que las prioridades cambian a medida que cambia tu punto de vista. Que nunca serás siempre la misma persona o pensarás igual sobre las cosas.

Con el tiempo he aprendido que nunca te harán faltas los fines de semana que no pudiste salir o las fiestas que te perdiste.

Con el tiempo he aprendido que el aprendizaje que puedes sacar del "injusto castigo que te dieron tus padres" dura para toda una vida.

Con el tiempo he aprendido que aunque la muerte es parte de la vida misma nunca nada te prepara para ello. Que tu corazón se romperá en mil pedazos, que siempre quedará ese vacío que nada puede llenar pero que podrás levantarte y sonreír nuevamente.

Con el tiempo he aprendido que tus mejores amigas no son con las que pasas miles de horas hablando por teléfono o a quienes ves todos los dias. Son más bien protagonistas calladas que tienen una participación activa en tu vida, son el nombre que viene a tu mente cuando tienes que llamar a alguien para llorar a las 12 de la noche.

Con el tiempo he aprendido que el amor verdadero está matizado de compañerismo, de complicidad. Que ese amor evoluciona con el tiempo, supera lo sexual, lo erótico para convertirse en una fuerza aún mayor.

Con el tiempo he aprendido que las cosas materiales nunca podrán llenarte, que siempre sentirás que algo te falta si no tienes lo espiritual totalmente satisfecho. Que Dios es siempre primero, siempre parte de todo para que ese todo pueda ser un todo real. Que mi experiencia con El es única e indescriptible y que cada quien tiene su propia experiencia personal.

Con el tiempo he aprendido que hay situaciones que nunca tendrán explicación, que parecerán injustas, que te dejarán con miles de preguntas en la cabeza. Sin embargo, parecerá extraño pero crecerás desde esas experiencias para convertirte en un individuo mucho más fuerte.

Con el tiempo he aprendido que los animales ofrecen un amor mucho más incondicional que los humanos. Que pueden hacerte sonreir o confortarte en un momento de tristeza o soledad.

Con el tiempo he aprendido que hay que detenerse a ver las estrellas, a dejarse calentar por el sol o absorber el aroma de las naranjas cuando vas camino al Cibao...en fin que en la vida hay que aprender a detenerse y disfrutar de esas pequeñas cosas.

Con el tiempo he aprendido que no hay nada más frio que tirarse en un rio en Monción, nada más caliente que una camisa mangas largas un dia de Agosto, nada más feo que un tipo que no te gusta (aunque este buenísimo), nada mas hermoso que la mirada de tu hijo, nada más incondicional que una madre, nada más gratificante que el deber cumplido.

Con el tiempo he aprendido que la infertilidad te cambia la vida y te marca por siempre aunque logres tener un bebé.

Con el tiempo he aprendido que los hombres transmiten en AM y las mujeres en FM, que nunca seremos iguales pero que no hay nada de malo en esas diferencias.

Con el tiempo he aprendido que hay que alimentar tres partes de tu cuerpo...tu estómago, tu espíritu y tu cerebro. Tu estómago con comida rica, tu espíritu con la palabra de Dios y tu cerebro con todo el conocimiento que puedas.

Con el tiempo he aprendido que hay que tomar la vida con un poco de sentido del humor, reirse en los momentos de crisis, buscar la via de escape del estrés asi sea hablar de Lagartianos, Ovnis, conspiraciones y esoterismo durante la hora del almuerzo con los mismos tres compañeros de trabajo.

Con el tiempo he aprendido que de vez en cuando hay que soltar la dieta en banda, comerse un pedazo de pizza, una picalonga, un par de empanadas de ricota y tocineta o un pedazo de Tarta Desiré.

Con el tiempo he aprendido que no se puede pelear siempre con el tránsito, no se puede uno desilusionar de su patria por los servidores públicos corruptos y no se puede vivir amargado por la situación económica.

Con el tiempo he aprendido que la mayoria de los médicos en República Dominicana siempre tratarán de buscarte algo malo (es más pienso que le rezan a Dios para que estes enfermo), que son medio negociantes y que siempre le sacan los pies al seguro médico.

Con el tiempo he aprendido que puedes vivir con la mitad de los zapatos que tienes, de la ropa que tienes y de los accesorios que tienes. Que no necesitas 15 pintalabios, ni 8 sombras de ojos ni 3 perfumes.

Con el tiempo he aprendido que los uniformes de oficina nunca le quedan bien a nadie, ni los uniformes de colegio, ni ningún tipo de uniforme porque tratan de apagar la individualidad de cada uno.

Con el tiempo he aprendido que los hombres son menos independientes porque las mujeres nunca le damos la oportunidad de que lo sean. Que somos demasiado perfeccionistas para permitirles equivocarse y crecer de sus errores.

Con el tiempo he aprendido que meteorología en Santo Domingo nunca pega una, que el COE no hace nada que sirva y que el 911 no funciona porque siempre te transfieren a un número que nunca contestan o que si lo hacen nunca pueden ayudarte.

Con el tiempo he aprendido que siempre es evidente quien va a ganar las elecciones, que si vas temprano a votar te encuentras con un gentío y que la tinta que usan si se quita.

Con el tiempo he aprendido que hay que tener paciencia...mucha paciencia.

Con el tiempo he aprendido que no hay peor miedo que el miedo al fracaso o a que se burlen de tí.

Con el tiempo he aprendido que no existe mejor consejero que tu sentido común y que cada vez que decidas no escucharlo vas a lamentarlo toda la vida.

Con el tiempo he aprendido que hay momentos donde quieres besar y otros en los que quieres ser besada, momentos en los que quieres abrazar y otros en los que quieres ser abrazada, momentos en los que quieres amar y otros en los que quieres ser amada, momentos en los que quieres compañía y otros en los que quieres soledad.

Con el tiempo he aprendido a disfrutar la furia de una tormenta, el sabor de un café recién colado, el sonido de las olas del mar, el aroma de los pinos de la loma, la carretera Santo Domingo - Monción, el color de los atardeceres.

Con el tiempo he aprendido a respetar a la madre naturaleza y a admirar su belleza.

Con el tiempo he aprendido que las canciones que más te gustarán son siempre las que hablan un poco de cómo eres o las que evocan buenos recuerdos.

Con el tiempo he aprendido que no todo el mundo sabe montar bicicleta, que hay personas que nunca jugaron trúcamelo y que no todos fueron al Museo del Hombre Dominicano cuando niños.

Con el tiempo he aprendido que vivir es algo de todos los dias, que no puedo pasarme la vida lamentándome por un pasado que no puedo cambiar o añorando un futuro que no sé si vendrá. Que debo planificar para el futuro pero solo un poco...lo suficiente que me permita aún disfrutar al máximo mi presente.

Tantas cosas he aprendido...pero la más importante de todas es que cuando apague esta computadora probablemente aprenderé una cosa nueva más, que mi aprendizaje no se acaba aquí...que soy un ser en constante aprendizaje y en constante evolución.

Y tu que has aprendido?