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Cuando eres testigo de un milagro...



Siempre que soy partícipe de un milagro no puedo evitar que mi corazón reboze de alegría. Pienso que cuando logras disfrutar y regocijarte por los milagros de los demás tu vida toma otro sentido...pues experimentar la alegría ajena como si fuera tuya te hace doblemente feliz.

Para mi cada bebé, cada niño, cada nacimiento es un milagro. Mi batalla contra la infertilidad y mi subsecuente embarazo me hizo apreciar ese milagro de dar vida, ese bello instrumento de Dios en el que se convierte una mujer cuando en su vientre comienza aquel maravilloso proceso del embarazo.

También soy fiel creyente de que Dios escucha cada oración y la oración de una madre, la que se hace con el corazón de madre, la que clama con el corazón lleno de amor...esa oración tiene un poder especial.

Recuerdo haber recibido la noticia de la partida de Miller cerca del medio dia y sin haberlo conocido en vida fue una noticia muy triste para nosotros. Triste porque había partido el compañero de uno de los seres humanos más excepcionales que conocemos, Rosa...o Rosita como le decimos en casa de cariño. No puedo evitar que mi corazón se acongoje y que cuestione...y Dios sabe el trabajo que me da no hacerlo!. Sin embargo, aquel dia fue diferente...

Soy un trabajo en progreso y digamos que trato y trato de no hacerlo y aquel día dije una pequeña oración por el alma de Miller, porque Dios lo acogiera en su seno, le dejara ver la maravilla de su reino y le ofreciera a nuestra querídisima Rosa la resignación necesaria para seguir.

Rosita tiene un lugar muy especial en nuestra familia, es un ser humano sensible, lleno de una fortaleza que ella misma desconoce a veces y alguien cuya sonrisa te hace recordar que no todo en el mundo está perdido, que todavia hay seres humanos puros y cuyos corazones están llenos de buenas cosas. Claro está que Miller fue un ser muy especial y estoy segura de que lo sigue siendo...a de tener una misión muy importante junto al Padre.

Es por todo eso que aquella noche hice una oración muy especial...Dios sabe que trato de no pedir...y mucho menos cosas específicas pero me salió del alma decirle a Papa Dios "Dios...ojalá pudieses hacer que Rosa estuviera embarazada". Tengo que admitir que me sentí muy mal después y pedí mucho perdón porque soy consciente de que pedí a Dios como retando su plan...recuerdo haberlo verbalizado a Miguel. Me fui a dormir aquella noche sin saber...que lo que había pedido yo hacia ya semanas que había sido concedido.

Todavía sonrío porque mientras pedía perdón a Dios aquella noche le decía "me hubiese gustado conocer la materialización de uno de las historias de amor más bellas que conozco y de una de las parejas más preciosas que he visto".

De más está decir que cuando me enteré de la noticia fue como aquel dia cuando vi las dos rayitas que me indicaban que estaba embarazada, me puse de rodillas y di muchas gracias a mi Dios, alabé su nombre y me maravillé porque se me permitía una vez más ser partícipe de un milagro.

Un milagro que tiene hoy 12 semanas, un milagro que nuestra querida Rosa carga dentro de sí, un milagro que es fruto del amor mas "precioso" que he conocido, un milagro que es amado y será protegido por muchos.

Rosa y Miller...muchas felicidades, en hora buena...si bien Miller está en el cielo ahora se que puede leer mis palabras, sabe cuanto cuidaremos de Rosita y cuantos tios postizos tendrá su bebé. y a mi Padre Celestial gracias, gracias por tu infinita misericordia, porque elegiste a nuestra amada Rosa porque sabes su fortaleza, sabes la pureza de su corazón y sabes lo merecedora que es de tu amor.

Que Dios siga bendiciendo cada semana de este embarazo, que esa vida que hoy ya puedes sentir dentro de tí traiga consigo un mar de felicidad y amor a tu vida.

Te amamos mucho Rosita...

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