lunes, 14 de mayo de 2007

Palabras de Aliento - Todo tiene su tiempo...


Yo creo mucho en las señales, al terminar de escribir el correo que envié a una amiga decidí revisar mi correo de hotmail y me encontré con el boletín que me envía Unity la gente que escribe la Palabra Diaria, adivina cual era el titulo del correo?

"Todo tiene su tiempo"....

No me pude contener y decidí ver cuál era la meditación del día de hoy y decidí compartirla con ustedes porque me pareció muy bonita además su mensaje esta cargado de paz y tranquilidad, el hecho de que llegara en un día tan especial decidí no suprimirme de compartirlo e invitarles a que lo leyeran y meditaran sobre el. Talvez en estos momentos no nos es posible ver lo "positivo" dentro de todo esto, aunque bien he dicho que he ganado una familia y amigos en todo el proceso, sin embargo pienso que es una bonita reflexión y esa lectura de Eclesiástes está bellísima.

El regalo del cambio
El cambio es una constante. Sin embargo, ¿qué es lo que más resistimos cuando se vuelve el cambio crisis?

La palabra crisis en chino combina en realidad dos palabras “peligro” y “oportunidad”. Qué apropiado, ya que tanto el peligro como la oportunidad están implicados en cada crisis que enfrentamos. También están implicados en cada cambio.

A veces no podemos apreciar la oportunidad porque estamos enfocados en el peligro.

Al aprender a manejar una bicicleta, el temor puede causar que el niño se caiga de la bicicleta una y otra vez —hasta que resuelva confiar. Entonces, al confiar, el niño transforma el peligro en oportunidad, el miedo a caer en el gozo de pasear. Algunos llaman a esto el momento decisivo.

De modo interesante, la palabra crisis viene de una palabra griega que significa “decidir”. La sugerencia es que tenemos que elegir en cada crisis que enfrentamos. ¿Peligro u oportunidad? ¿Temor o fe? ¿Bueno o malo? ¿Sí o no?

Es lo que elegimos.

Cuando se presentan la crisis o aun los cambios menos dramáticos en nuestras vidas, podemos elegir verlos como oportunidades para aprender, crecer y lograr balance en nuestras vidas. No tenemos que temer.

Usemos el peligro en cualquier crisis para agudizar nuestra inteligencia y prepararnos para la oportunidad. A medida que exploramos el tema Todo tiene su tiempo, comenzaremos con esta idea: Cada cambio llega con un regalo.

¿Estás listo para el regalo?


Todo tiene su tiempo
Algunas de las palabras más citadas de la Biblia son del libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículos 1 al 8:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que
se quiere debajo del cielo tiene su hora:
Tiempo de nacer y tiempo de morir,
tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado,
tiempo de matar y tiempo de curar,
tiempo de destruir y tiempo de edificar,
tiempo de llorar y tiempo de reír,
tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar,
tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas,
tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar,
tiempo de buscar y tiempo de perder,
tiempo de guardar y tiempo de tirar,
tiempo de rasgar y tiempo de coser,
tiempo de callar y tiempo de hablar,
tiempo de amar y tiempo de aborrecer,
tiempo de guerra, y tiempo de paz.”
Esta lista sagrada representa todos los tiempos y los asuntos importantes de nuestras vidas. Algunos son tiempos felices, otros tristes; algunos son productivos mientras que otros parecen ser perdidos; algunos inspiran paz y otros traen dolor.

Todos son necesarios para que aprendamos, crezcamos y nos desarrollemos como seres espirituales. Su presencia en nuestras vidas no es coincidencia. Si observamos con detenimiento, cada experiencia revela un propósito divino en el que podemos aprender a confiar.

Busca el regalo

Cada cambio importante en nuestras vidas exige todo nuestro tiempo y atención para superarlo con éxito. Cada uno también representa un regalo —si estamos receptivos para abrirlo.

Algunos de estos regalos son fáciles de identificar: los momentos primaverales de nuevos comienzos; los momentos veraniegos de vida tranquila y cómoda; y los momentos de otoño de abundante cosecha.

Otros regalos no son fáciles de identificar, tales como las tormentas que a menudo anuncian una nueva estación, el calor agobiante del verano o el frío implacable del invierno. Estos otros regalos exigen que miremos más allá de las apariencias y tratemos de buscar su significado.

Aunque generalmente se prefiere un nuevo comienzo a un final, debemos recordar que cada nuevo comienzo necesita un final —a veces hasta una muerte.

Del mismo modo, se puede preferir cosechar a trabajar preparando, plantando y cuidando un cultivo o huerta, pero no podemos disfrutar el uno sin el otro. Aun pasar por las tormentas en nuestras vidas es necesario para despejar la atmósfera del modo antiguo de pensar, el cual nos impide experimentar plenamente las próximas estaciones en nuestras vidas. El calor sofocante del verano y el frío implacable del invierno hacen que nos refugiemos en busca de descanso, renovación y creatividad.

Ir con la corriente

La corriente de la vida implica un proceso de cambio. Debemos aprender a aceptarlo e ir con ésta, ya que no hay nada que podamos hacer para detenerla.

A veces los desafíos que encontramos parecen túneles oscuros, sin embargo cada túnel tiene una luz al final. Al andar a tientas en la oscuridad, podemos centrarnos en la luz tenue que vemos a distancia. Esta luz representa el regalo —oportunidades para aprender, sanar o cambiar. La oscuridad pasará mientras nos dirigimos hacia la luz para recibir con agradecimiento el regalo del túnel.

Nada en la vida permanece inactivo por mucho tiempo. Como dijo el fallecido ministro y profesor de Unity Eric Butterworth, el proceso de vida es “crecer y partir”. Tan pronto como nos desarrollemos en el siguiente nivel de nuestra conciencia evolucionista, es hora de partir al siguiente nivel. Y así sucesivamente crecemos y partimos, a menos que resistamos.

Cuando llega la crisis, resistir es la primera respuesta normal. Uno intenta protegerse a sí mismo, sin embargo a la larga, llega a destruirse. Con cada crisis llega una alternativa: resistir o aceptar, responder con miedo o fe, decir sí o no.

Si recordamos que hay un regalo en cada crisis o desafío, en cada transición de la vida, podremos ir con la corriente más fácilmente. Al descubrir el regalo en cada estación, aprendemos a confiar en ese propósito amoroso y divino que la estación brinda. Luego la corriente de vida puede llevarnos a aventuras nuevas, más provechosas y emocionantes que cualquiera que hayamos elegido si las hubiésemos abordado con un estado de ánimo resistente.

Etapas de transición

En su libro Finding Yourself in Transition, el ministro y profesor de Unity Robert Brumet explica las tres distintas etapas por las que todos tendemos a pasar en cada transición importante. Cada una comienza con un final, debemos dejar ir algo o alguien antes de poder comenzar de nuevo. Después del final llega el vacío, un tiempo de dolor, desorientación y finalmente la aceptación del cambio. Luego estamos listos para un comienzo nuevo.

Así como con las estaciones de la naturaleza, estas etapas no pueden apurarse y necesitan todo el tiempo necesario para que pasen y reciban sus regalos.

Pasos prácticos

Robert Brumet ofrece 10 pasos prácticos para ayudarnos en lo que es sin duda la etapa más difícil de transición: el vacío.
1. “La manera más rápida de pasar por el vacío es aceptar cada experiencia totalmente … y después dejarla ir.”
2. “Si es posible, evita tomar decisiones importantes o compromisos a largo plazo.”
3. “No intentes apurar el proceso o forzar que algo suceda. Acepta cada día como llegue.”
4. “Ora y medita por un período regular cada día.”
5. “Confía en Dios … tu propia sabiduría interna.”
6. “Atiéndete físicamente. … Come alimentos sanos; haz ejercicios con regularidad; descansa.”
7. “Presta atención a tus sueños. … Guarda un diario de tus sueños.”
8. “Lleva un diario. Toma nota de tus ideas, sentimientos, intuiciones y experiencias principales de cada día.”
9. “Desarrolla un sistema de apoyo … un consejero, amigos, familia o un grupo de apoyo.”
10. “Crea algún tipo de ritual para simbolizar tu paso de la vida anterior a la nueva.”

El centro de la tormenta

Todos preferimos que los cambios en la vida ocurran de una manera tranquila y natural. Pero cuando éstos llegan a nosotros con toda la fuerza de una tormenta, podemos recordar que son oportunidades intensas de transformación. Si respondemos a cada tormenta desde el “centro” de la presencia en nosotros, donde moran la paz y sabiduría perfectas, saldremos aún más fuertes, más sabios y más libres que antes. Seremos transformados.

Afirmación:
Vivo en la presencia de Dios y en un tiempo de paz, amor y orden. Confío en que Dios me revela las respuestas correctas en el momento preciso y de la manera apropiada

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